El TTIP o la gran estafa americana.

El TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) és l’acord que estan negociant la Unió Europea i els EEUU per a, segons la versió oficial, incentivar la creació d’ocupació i el creixement econòmic.  Aquesta setmana comença la quarta ronda de negociacions.

En realitat, com podem llegir a A contrapelo:

“… no hay nada en esas propuestas que favorezca a los consumidores o al interés público. Se trata de reducir las barreras a los agronegocios. Ello, no sólo dañaría a los europeos, cuyos estándares claramente más altos podrían disminuirse, sino que también afectaría a muchos otros países productores y consumidores de alimentos en la medida que cualquier acuerdo entre Washington y Bruselas creará un nuevo marco de referencia internacional. Por ello, la necesidad de proteger a la gente contra el sistema industrial de alimentos, impidiendo que se abran las puertas a la proliferación de productos como los organismos genéticamente modificados (OGMs) o el bisfenol A (BPA), se hace más urgente que nunca.”
En el fons, com es pot llegir a l’informe del Seattle to Brussels Network, al Transnational Institute (aquí en anglès nomès), es tracta del projecte d’unes elits econòmiques i polítiques que volen acabar amb proteccions i regulacions ambientals i laborals, i traspasar el poc poder que ens queda als ciutadans cap a les grans corporacions.

TTIP “… en bastantes áreas normativas, las leyes y la reglamentación estadounidenses ofrecen bastante menos protección que en Europa. La armonización legislativa propuesta entre la Unión Europea y Estados Unidos implica que el nivel de protección al consumidor en Europa podría minarse significativamente, por ejemplo en las áreas del acceso al mercado de los organismos genéticamente modificados (OGM), la carne tratada con hormonas y el pollo desinfectado con cloro (capítulo 3). En consecuencia, una política agrícola sostenible podría desaparecer del horizonte en el caso de que Europa tuviera que abrir sus mercados a los productos estadounidenses no sujetos a la reglamentación más estricta sobre el bienestar de los animales o el uso de pesticidas agrícolas dañinos que están obligados a cumplir los productores europeos (capítulo 3).

A medida que los dos socios comerciales se acerquen al mínimo común denominador, las políticas medioambientales en Europa (capítulo 2) y la regulación financiera en Estados Unidos (capítulo 6) podrían sufrir también. Por ejemplo, la TTIP podría amenazar las moratorias europeas existentes sobre el asunto controvertido de la extracción del gas de esquisto (capítulo 2) a la vez que mina la emblemática regulación europea sobre sustancias químicas –REACH–, al sortear los requisitos de ensayo de miles de sustancias químicas tóxicas (capítulo 5).”

Estem a punt de viure un altre atac salvatge -i especialment greu – de les elits contra el poder ciutadà. i potser que ni tan sols ens n’adonem. Més informació a la web de El ciudadano

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